sábado 24 de julio de 2010

Michael Kutsche / Berlín, 1977

El universo de Michael Kutsche germinó mucho antes de la nueva concepción de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Autodidacta, con una amplia y exitosa carrera como artista conceptual, ilustrador y diseñador de personajes, el alemán ya contaba con un nombre en la industria de la publicidad y los videojuegos antes de ser reclutado por Sony Pictures Imageworks. De hecho, su portafolio ya incluía importantes clientes como SEGA, BMW y Universal Music.

Hoy, después de “Alicia”, el artista intenta buscar entre decenas de compromisos y proyectos un espacio primordial para desplegar su obra personal.


Con la reputación de ser uno de los mejores artistas digitales de Europa, Kutsche dejó Berlín, una de las capitales culturales y creativas con mayor crecimiento en los últimos años, para iniciar su propio viaje “al interior del agujero del conejo” y participar en los últimos 3 meses de rodaje de Alicia en el País de las Maravillas en Los Ángeles, California.


Fue a comienzos de 2008 que el artista se involucró en el proyecto, luego que los productores de Imageworks descubrieran su talento exhibido en su heterogéneo portafolio de CGSociety.org. “En un principio no me dijeron que era una película de Tim Burton, pero de todas maneras yo estaba muy interesado. Me pidieron que dibujara una oruga, rememorando la estética del Laberinto del Fauno. Estuve todo un día y una noche trabajando exclusivamente en esa imagen. Lo envié y recibí un correo diciendo que Ken Ralston, Supervisor de Efectos Visuales para Sony Pictures Imageworks – y uno de los artistas visuales tras la trilogía original de Star Wars-, estaba muy entusiasmado con mi trabajo. Cuando me dijeron que era un proyecto de Tim Burton, no podía creerlo”, relata Kutsche.


Con la confianza de los productores, el artista volcó toda su creatividad en bocetos cercanos al estilo de Burton, pero dejando su sello característico de realismo y misterio. “Quise hacer algo que podría estar en su territorio –el de Burton- pero no quería imitar su estilo y funcionó bien. Tim no perdía el tiempo. Cuando yo hacía algo, él me daba sus comentarios en vez de pedir nuevas versiones, lo cual es muy bueno. En esta industria las personas muchas veces no saben lo que quieren. Burton, en cambio, lo sabía perfectamente”.


De esta forma, Kutsche se sumergió en el mundo fantástico de la novela de Lewis Carroll para ilustrar a sus personajes más extravagantes: El Sombrerero Loco; Iracebeth (la Reina Roja); Ilosovic Stayne (la Sota de Corazones); Tmctwisp (el Conejo Blanco); Absolem (la Oruga); el Gato de Cheshire; Mallymkun (el Lirón); la Liebre de Marzo; El pájaro Dodo (desarrollado en colaboración con el diseñador canadiense Bobby Chiu), los Caballeros Blancos y Rojos; el Verdugo y Jabberwocky.


Su irrupción en el mundo del entretenimiento no fue un hecho aislado. De hecho, cuando aún no terminaba de dar forma a los protagonistas encargados por Ken Ralston, las ofertas comenzaron a llegar: “Mi oficina era un remolque detrás del set. Un día Ken tocó mi puerta junto a un tipo, que resultó ser Andrew Stanton, nada más que el director de Buscando a Nemo y WALL-E. Revisó mis dibujos y un par de horas después tenía mi próximo proyecto: Thor (que se estrena en Mayo de 2011). Todo iba muy rápido, estuve un par de semanas en Alemania, y después de vuelta en Los Ángeles. Ahora recibo tantos requerimientos que no puedo hacerlos todos”.

Además del trabajo “comercial” que realiza, Michael Kutsche también conduce una prometedora carrera personal en la que vuelca todo el imaginario que, gestado en la tierra de poetas y pensadores, acumula años de surrealismo y ciencia ficción. Desde niño, su curiosidad evidente fomentó las visitas al supermercado donde, en puntillas y alzando la mirada hasta lo más alto de las estanterías, lograba vislumbrar un atisbo de aquellas atractivas y “prohibidas” portadas de revistas de Heavy Metal.


Obviamente no eran para niños, así que llegaba a casa dibujar de memoria lo que había visto. Creo que esos simples vistazos tuvieron un gran impacto en mí. Eso y los juguetes de StarWars”, explica Kutsche, quien revela también la influencia del surrealista Lucian Freud y del historietista Jean Giraud, diseñador de películas como Alien y El Quinto Elemento. Es quizás por ese extenso rango de intereses que, este artista conceptual, destaca la variedad y riqueza en su trabajo.

Sus últimas obras responden a esa ficción realista en la que los personajes exhiben un aura misteriosa, fascinante e incluso grotesca. The Boxer, aunque de 2008, refleja esa visión: un hombre con orejas de cerdo que alimenta el interés del artista por explorar posibilidades que, al menos visualmente, resultan creíbles.


La motivación proviene de una inquietud profunda por empujar los límites que le impone el medio: “Como ilustrador la labor es a veces muy literal, no deja suficiente espacio para la imaginación, ya que tiene un objetivo práctico: son un mapa de ruta para un modelo 3D. El diseño de personajes es más racional, (…) después de descubrir el diseño el proceso que sigue muy técnico. Mi trabajo personal, en cambio, está constantemente rompiendo estas reglas, intentando contar una historia particular”.


Como el Sombrerero de “Alicia”, Michael Kutsche no teme viajar hacia universos fantásticos y cohabitar con personajes psicodélicos. Quizás su vida y su obra está perfectamente descrita por el propio personaje de la novela, interpretado por Johnny Depp en la versión de Burton: “Hay un lugar como ningún otro en la Tierra, una Tierra llena de maravillas, misterio y peligro; algunos dicen que para sobrevivir en él hay que estar tan loco como un sombrerero”.


Sandra Oliva Lodos
Periodista

viernes 11 de junio de 2010

Tara McPherson / San Francisco - California, 1976

Tara McPherson es puro Rock and Roll. Desde la articulación de los hombros y hasta los tobillos la recorren un sinfín de diseños, flores y brazaletes, que comenzaron en Hollywood Boulevard a mediados de los 90s cuando con su mejor amiga decidieron celebrar los 18 años con sus primeros tatuajes. Hoy, con 34, sostiene una consolidada carrera como artista e ilustradora de cómic, mientras sus pósters de conciertos anuncian presentaciones de reconocidas bandas como Depeche Mode, Duran Duran, Kraftwerk y The Strokes.

Originaria de San Francisco, pero con toda una vida en Los Ángeles y un corto paso por Portland, hoy vive y trabaja en Nueva York. Proyectos para Fanta y Nike, junto a las decenas de fans que orgullosos se tatúan algunos de sus numerosos personajes, demuestran la amplia audiencia que a alcanzado Tara, llegando a lugares que nunca imaginó.


Juno fue estrenada 8 de septiembre de 2007 en el Festival de Cine de Toronto. Posteriormente sería nominada a cuatro premios Óscar, entre ellos Mejor Película, aunque cinco meses después sólo ganaría en la categoría de Mejor Guión Original. Tara McPherson conoció a su director, el canadiense Jason Reitman en julio de 2009, durante la convención Comic-Con en San Diego. Raitman conocía bien el trabajo de la californiana. De hecho, había sido él quien decidió dos años atrás incluir dos serigrafías de McPherson en la habitación de su protagonista: Look Out Mr. Wiggles! y Unicorn Girl; una combinación que la artista considera “perfecta” y que de paso llevó su trabajo a la pantalla grande.


Sin corazón

En Look Out Mr. Wiggles!, McPherson sitúa a Orion en el centro de la lámina, un personaje
femenino con un agujero en forma de corazón en el pecho, que nació después de su paso por la universidad –a partir de un doloroso quiebre sentimental– y con el cual engloba las temáticas más recurrentes de su trabajo: el amor, las relaciones y la soledad.

Sin embargo, y aún con los corazones como elemento habitual, las composiciones están lejos de ser tiernas. Elementos inquietantes romperán con la inocencia de la escena, generando una tensión que muchos han catalogado como ““sweetly creepy” (dulcemente espeluznante).

Para lograr cada una de estas atmósferas, Tara se sumerge en un proceso creativo que se inicia con palabras, no imágenes. En efecto, la artista conecta frases, ideas y apuntes que de a poco darán forma a la estructura de la obra mucho antes del primer trazo. El título, inclusive, precede a una imagen cuyo universo visual está sutilmente marcado por la influencia de Mark Ryden y Glenn Barr.


Pero su obra no sólo contiene referencias del creador de la portada del álbum Dangerous de Michael Jackson y del ilustrador del video clip I Miss You de Björk. El cielo estrellado, los
planetas y el espacio exterior, junto a cascos de astronautas y aliens, narran una parte de su historia y revelan su interés por la astronomía que durante sus años de estudiante en Santa Monica Community College la inclinaron a dedicarse a la astrofísica. El resto ya es historia.

Se graduó el 2001 del Art Center College of Design en Pasadena, ciudad donde acumuló un gran repertorio de tatuajes, y posteriormente en Glendale –a sólo 15 kilómetros– participó de una exitosa práctica en Rough Draft Studios, donde montan Futurama. Desde esos años el jazz, el bluegrass y hasta el metal han acompañado su promisoria carrera.

Gig Posters

La veta musical de McPherson es evidente. Desde los 15 años toca bajo –mucho antes ya coleccionaba discos y pósters– y fue a partir de New Detectives, su primera banda, que descubrió el póster como un camino válido de expresión artística: expresión que al final le otorgaría un reconocimiento mayor que la pintura.

Comenzó creando los flyers de su propio grupo, pero fue sólo cuando éstas ilustraciones comenzaron a captar la atención de un público atento que Tara asumió su real potencial. De hecho, consideró durante algún tiempo aquella actividad como “secundaria” dentro de sus planes para convertirse en artista profesional y no la estableció como prioridad hasta que comenzó a exhibirlos en Gigposters.com. El abundante feedback fue una consecuencia inesperada que la motivó definitivamente.


Para Knitting Factory realizó algunos diseños, muchos de los cuales ella misma se encargó de vender a 5 o 10 dólares a la salida de los conciertos. Algunos meses más tarde, una vez que empezó a entregar pedidos para House of Blues o Goldenvoice –compañías que aún organizan eventos musicales por toda la Costa Oeste de Estados Unidos–, aquella actividad se convirtió en un trabajo a tiempo completo.

Beck, Green Day, Depeche Mode, Duran Duran, Kraftwerk y The Strokes son sólo algunas de las bandas más reconocidas que se han visto anunciadas a través del universo de McPherson. En él, se manifiesta una variada fusión de influencias que van desde el arte renacentista hasta el cómic japonés, y que la propia artista lo define como “pop surrealista”.


En un escenario más lúdico y reciente, McPherson diseña portadas de cómics para Vertigo, el sello editorial de la compañía DC Comics, y que sin censura abarca temáticas más controvertidas que las de nuestros héroes de siempre. Sólo por nombrar algunas están The Witching, The Sandman Presents: Thessaly y Lucifer #45. Asimismo, desde el 2005 sus personajes regalones han tomado la forma de juguetes. Ace, Ion, Lucius, Mr. Wiggle Balloons, Zombirella, Bimbopper y George componen hoy una disfuncional familia de mutantes de vinilo.


Sandra Oliva Lodos
Periodista


sábado 8 de mayo de 2010

Ruben Brulat / Francia, 1988

En el municipio 11e de París, entre el Cimetière du Père-Lachaise y la Place de la Bastille, vive Ruben Brulat. Pese que hace sólo unos pocos años tomó por primera vez una cámara de fotos, hoy no teme confesar la magnitud de su anhelo: retratar “la humanidad”. En lugares deshabitados, rodeados de grandeza natural o arquitectónica, registra su propio cuerpo desnudo para revelar la fragilidad del hombre.

Desde el segundo que capturé la primera fotografía, la pasión llegó. Desde ese momento nunca paré y he continuado tratando de comprender por qué y cómo estoy haciendo imágenes. Así, poco a poco ha crecido mi necesidad de usar la fotografía como una simple herramienta para hablar acerca de mis convicciones”, nos comentará Brulat. “Yo no estoy aquí por la fotografía, capturar imágenes es sólo una manera que encontré para expresar lo que creo”.



Con 31 hectáreas, más de tres millones de metros cuadrados en oficinas y una población flotante de 150 mil trabajadores, La Défense en París es uno de los distritos de negocios más importantes del mundo. Albergando unas 1.500 empresas, desde 1973 ha vivido numerosas crisis que han accidentado su crecimiento, tal como Sanhattan –en la capital chilena– sufre hoy los vaivenes de la economía internacional.

Brulat, de 21 delgados años y cabello corto, imagina la escena con precisión. En aquel barrio parisino, ha encontrado la atmósfera ideal con la que podrá penetrar en aquel ambicioso concepto del que tanto habla: el ser humano. Es septiembre de 2009 y sólo 18 meses antes publicaría su primera fotografía en la cuenta gratuita de Flickr, sitio más refinado y glamuroso que el ya pretérito Fotolog, y único espacio en el que es posible recorrer su veloz progreso.


Fascinado por la grandeza y soledad de La Défense, Ruben Brulat prepara su Nikon D700. Un cortés Bonne Nuit desde la vereda de enfrente acelerará el proceso y terminará por precipitar la adrenalina del joven fotógrafo. Trípode, encuadre, enfoque y timer. Rápidamente jeans, camiseta e íntimos varios. Como de costumbre, Brulat realiza el cálculo exacto para la ecuación tiempo/distancia. Recorre, cual atleta, 5 metros planos y se acomoda en la escena de las 3 AM.

Su cuerpo desnudo impacta contra el concreto áspero y frío, esta vez incluso su rostro rasguña el pavimento. Será una imagen aceptada por las audiencias, una visión estética y poco explícita, un ser asexuado y natural que Brulat encarna al detalle.


En diciembre de ese mismo año, mientras las agencias de noticias informan sobre la peor ola de hielo y nieve de Europa en los últimos 30 años, en algún lugar de los Alpes, Brulat repetía la acción. Desnudo una vez más y desde la imponente cadena de montañas de Europa central, el francés representaba la insignificancia del hombre.

La euforia se desvanece. Frío y dolor son inhibidos en la vasta combinación de sensaciones. Suena el obturador y el tiempo se suspende.


Sandra Oliva Lodos
Periodista